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Por:
Ricardo Arguello
YAGÉ
evolución digital
yage @yage.com.ec
Eligiendo
una base de datos
Al momento de elegir la plataforma
de base de datos sobre la cual correr
nuestras aplicaciones de negocio
y de misión crítica,
generalmente teníamos muy
pocas y clarísimas opciones
a escoger. Cada una tiene fortalezas
y flexibilidades que hacen que las
corporaciones elijan con que paquete
“casarse”.
La elección de una base de
datos ha sido por mucho tiempo un
punto de discusión necesaria
dentro de los departamentos de sistemas
de las empresas, debido a que dicha
decisión acarrea muchas importantes
consecuencias para la organización,
a veces de manera permanente. Para
aplicaciones de misión crítica
esta discusión es aún
mucho más importante, y los
factores que inciden dentro de la
decisión de adoptar una u
otra plataforma son muy variados
y complejos a la vez.
Generalmente la inversión
a realizar en una solución
comercial para base de datos es
muy alta, y a veces injustificada.
Además, es muy importante
considerar que la inversión
inicial en la compra de una plataforma
de base de datos no necesariamente
implica que se deje de invertir
tiempo ni dinero en la solución.
Generalmente existen costos extras
para capacitación, mantenimiento
y administración, entre otros.
Un nuevo contendor dentro del mercado
de bases de datos corporativas es
MySQL de la compañía
MySQL AB basada en Suecia. Se trata
de una base de datos Open Source
(de Código Abierto) y por
lo tanto de costo gratuito. Su nueva
versión, 4.0, la pone a la
par de otras soluciones comerciales,
en cuanto a escalabilidad y desempeño.
Además, por el hecho de no
tener costo de licenciamiento, es
una alternativa cada día
mas considerada en las organizaciones,
sobre todo si ellas tienen restricciones
de presupuesto, como parece ser
el caso de la mayoría de
empresas medianas en Latinoamérica.
¿Qué
es el Open Source?
El Open Source (Código Abierto)
es un movimiento que promulga el
derecho de los usuarios de software
a tener libre acceso al código
fuente con el que se desarrolló
cualquier aplicación, sistema
operativo o librería. El
ejemplo más conocido de un
producto Open Source es Linux, de
distribución gratuita, y
con miles de usuarios en todo el
mundo.
La idea de que el software es de
mejor calidad si al distribuirlo
se incluye el código fuente
radica en que al poder tener acceso
a las líneas de código
interno de cualquier programa, se
tornan mucho más fácil
tareas como el arreglo de bugs (errores
de aplicación), la adición
de nuevas funcionalidades y la evolución
dinámica del código,
al recibir el aporte de cualquier
desarrollador en el mundo. Son cientos,
o a veces miles, de desarrolladores
en todo el mundo que utilizan productos
Open Source, y contribuyen con código
(generalmente el mejor aporte),
reportes de errores, manuales de
uso, mensajes en foros de discusión,
etc.
Al tener el código fuente
disponible, cualquier persona puede
analizarlo y utilizarlo para desarrollar
otro producto. La ventaja sobre
el modelo de software tradicional
radica en que al tener disponible
el código fuente, la velocidad
de respuesta ante errores es sumamente
alta, y además las cuestiones
de seguridad se manejan generalmente
en forma más robusta.
El problema con el Open Source ha
sido siempre la falta de soporte
técnico garantizado, y sobre
todo de un vendedor al cual acudir
si los manuales y la ayuda en línea
simplemente no funcionan. Esta ha
sido, y seguirá siendo todavía,
la mayor muralla que impide la penetración
de soluciones de este estilo el
mercado.
Sin embargo ya hay varias empresas
que están evolucionando.
Un ejemplo del progreso de productos
Open Source es el de MySQL AB que
no sólo ha decidido centrarse
en el producto sino que también
ha pensado en el soporte: podemos
acceder a un vendedor a quien quejarnos
y siempre podemos contratar los
servicios de soporte especializado
de la compañía MySQL
AB, creadora del producto. De hecho
esa es su fuente de ingresos. Con
el producto gratis, lo que se vende
es la solución de problemas.
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