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(continuación)
Es muy importante que las empresas sepan escoger un socio tecnológico adecuado para llevar a cabo sus planes. Hoy en día existen muchos proveedores que afirman estar en la capacidad de ayudar a desarrollar o implantar distintas soluciones, sin embargo son pocas las empresas que realmente tienen los conocimientos y la experiencia necesaria para hacerlo con éxito.
Los empresarios y compradores de tecnología no pueden darse el lujo de tener como proveedores a empresas que no han podido evolucionar a un nivel de profesionalismo equivalente al de los mercados internacionales. El problema es que muchos empresarios, tampoco tienen muy claro como debería ser el proveedor de tecnología para evitar problemas futuros
Unas cuantas reglas de valoración
Con carácter general, se presenta un guión para la valoración del proveedor, en el que se contemplan los aspectos más relevantes a tener en cuenta en el momento de su elección, demostrando la solvencia técnica y profesional de la empresa, y obteniendo, en definitiva, una idea –lo más aproximada posible- a la realidad que se va a vivir con ese proveedor:
- Enfoque administrativo: si su contacto posible proveedor le pregunta respecto a los problemas de su empresa, sus necesidades de negocio, su entorno competitivo, la historia de su negocio, las personas que trabajan en él y es capaz de hacerlo sin mencionarle ni un producto: lo más probable es que esté ante un profesional de buen nivel. Está preocupado por entender su entorno antes de venderle una solución “lista” que podría no ser la correcta para usted.
- Respaldo: uno tiende a pensar que las empresas grandes del mercado son una buena apuesta porque tienen que cuidar su prestigio. Sin embargo, las pequeñas también pueden serlo porque tienen pocos clientes y una relación más cercana. La clave es entender si la magnitud del proyecto abordado supera la capacidad de respuesta de la empresa proveedora o no. Para ello debemos preguntar cuantos técnicos tienen, cuantos clientes simultáneos pueden atender, cual es su capacidad de crecer en personal si el proyecto lo requiere.
- Credibilidad: lo más probable es que nuestro proyecto tecnológico no sea original. Alguien ya lo hizo en alguna parte. Busquemos un proveedor que lo haya hecho antes con éxito. Llamemos a sus clientes para asegurarnos que todo salió bien antes de firmar contratos de servicio. Revisemos su historia.
- Certificación: en el mundo tecnológico existen diversas certificaciones para garantizar las capacidades del personal técnico de una empresa. Como estas certificaciones son internacionales, la probabilidad de que un ingeniero certificado arregle algo a la bartola en vez de cómo corresponde es mucho más baja.
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